Que pena me das torero
con tu pica de acero y tu pinta dominguera
de banderillas de colores
y rojo de sangre en la arena.
Perdedor en la porfía
aunque quedes con vida
vas
al grito de muchedumbres.
Iluso – Creyendote vencedor.
(Si en tu soledad sabes de derrota verdadera)
Que te ha vencido, lo sabes
(a pesar de los aplausos)
con su silencio y su fuerza.
Con su destino de nada
y sigues diciendo ¡Toro!
y sigues pensando ¿Quien vive? ¿Quien está muerto?
¡Que gran señor es el toro!
Pusilánime torero
su sangre el polvo tiñendo
y apenas tus huellas en el ruedo.