Que no te extrañe Maestro que te pinte
Con el espanto de la luz que ayer me dijo
Que es el dolor
Tonalidad nueva de los colores
Y es el hijo pródigo de las ausencias y las sombras.
Nombrar, te nombran
Las rosas y los grillos.
Aquel abierto libro.
El tenue surco en nuestro río
Y los niños.
Y no me bastan (Tú lo sabias)
“Jamás entenderás Jorge a la muerte”,
Recuerdo me decías.
Como entenderla
Si rompe el pincel, el lienzo rompe
Y quedan los matices desvalidos.
“Eso no importa si nada te corrompe
(aun la muerte)
La partida está ganada”.
Apenas susurrabas.
Que no te extrañe Maestro
Que aun añore.
El infinito abecedario de tus pasos
Y que a los míos
De tu memoria de humildad engrandecida
Yo elabore
El cotidiano y oloroso pan de nuestros días.
(en “El Azar de las Rosas”)