Qué anatema de antaño anegó nuestros días
Que en andrajos de angustia anidó tus anhelos
Artesano ahora ausente
Aurífero acosado.
Abril te digo ¡Abur!
Profiero en un baladro, son míos tus desvelos.
Discipulo del denso denuedo por lo nuestro
Qué maldición de otros tiempos inundó nuestras horas
Pregonero precoz, te fuiste con premura
Cercano yo te siento
¿Existe la justicia ahí donde hoy tú moras?
Interpreto tu gloria
Derrota de lo fatuo
Viejo fiador de sonrisas
De lo fasto, fermento
Leguizamón flechazo
Leguizamón incendio
Tea en el corazón del pueblo
Lanza en el alma de asesino purulento.